
¿Y qué más hubo en el cielo?, ¿quién era el que añoraba tu despertar?, un niño miraba con dulzura el triste caminar de un hombre que buscaba el espejo de su destino entre la multitud. ¿Podré despertar?
Hubo pájaros volando a su alrededor. Alguien tocaba un piano sonriendo y mirándote fijamente ¿fue un sueño? Preguntó, sólo que fue algo tan inesperado
Te vi entre el murmullo, ¿qué haces aquí?, no te esperaba, no creí que me volvieras a mirar, gracias por hacerme sonreír otra vez, un ángel equivocado está tocando una melodía triste y placentera, los rayos del sol reflejan el brillo de sus hermosas alas, se extienden como un fénix triunfante
Un payaso triste y solitario se ríe de su propia soledad, te muestra su alma su refugio, es como una alegre tonada de un payaso en su actuación, tu la ves con asombro, no escuchas la melodía, es tan absurda como su despertar, te muestro mi máscara, que me ha acompañado desde mi niñez, miras mi rostro, no hay nada que ver, todo se lo robo mi falsa personalidad, ya no queda nada, las mentiras, verdadero rostro he intentado mostrarte mi cara, pero ni siquiera yo sé como soy, no me reconozco, tomo rostros de cualquiera.
Máscaras se confunden con nuestro palpitar, alas caen lentamente, soy como un niño sin alas que busca el cobijo de ese ángel caído que pueda ayudarlo a morir, el pájaro había volado y estaba sola, así debía ser…
Gritaba con desesperación, era un grito que venía de unas alas marchitas que caían con cada lágrima, con cada grito de ayuda que te pedía una mirada, el hombre miraba con extrañeza su destino, quiero seguir caminando pero ¿llegaré hacia ti?, preguntaba aún no lo sé creo que hay alguien ahí sentado en una sillita, puedes escucharlo, siempre está cantando, ahora canta con maldad, no quiero oírla pero es inevitable, siempre está ahí, no puedo soltarla, mírala tan demacrada, me necesita y yo la necesito a ella, ojalá este ángel caído me escuche y sienta mi canto como yo siento el suyo.
Esto lo hago por ti, le respondió con una leve máscara en su rostro, estaba tan absorbido por sus mentiras, que de su boca sólo salió un grito ahogado, algún día despertaremos y sonreiremos por fin, sin mirarnos con desprecio ni con extrañeza, solo eso una leve sonrisa en su rostro, y una mirada nostálgica que te decía sólo adiós…

No hay comentarios.:
Publicar un comentario