viernes, 11 de mayo de 2007

La travesía de dos pingüinitos


Iba un pingüinito perdido entre unas alas olvidadas, escondido entre el murmullo de la gente, viviendo entre tempestades; tanto tiempo buscando, tanto tiempo creyendo en la soledad, en que su otra ala nunca había existido, en que los obstáculos eran más fuertes que la búsqueda de aquel ser que lo hiciera creer en que también podía volar, cuanto tiempo vagó junto al estanque, perdido entre los cerezos que no florecían, que nadie quería escuchar su canto, nadie podía mirar su rostro olvidado, demacrado de tanto creer en su lúgubre soledad, cuantas veces se rieron de esa máscara, no había ya donde esconderse, el escape no es un buen compañero, sin ya esperanzas de querer caminar, de querer encontrar a ese ser, ya cansado, casi derrotado, encontró a otro pingüinito, pero él era diferente, no lo miraba con rareza, con desprecio, le sonreía, eso le parecía tan extraño, y tan poco creíble, que se asusto demasiado, no creía lo que sus pequeños y desgastados ojos veían, alguien lo miraba con dulzura, pero como no confiaba mucho en los demás, prefirió arrancar, creyendo que aquel pingüino se iba retira de su lado, como ya muchos lo habían hecho, bueno ya estaba acostumbrado así que no le molestaba, pero pasó algo muy extraño: este pingüino era demasiado insistente, no dejaba de mirarlo con unos ojos que brillaban, eso le asustaba, quien podría mirarlo así, no había forma de que se despegara, luego temía al principio pero me arme de valor y le dije: no me mires tanto que me asustas, y me ruborizo fácilmente, me da miedo que me miren así, mejor me voy. Pero este pingüino no se iba por ninguna forma insistía en intentar conversar le, más extraño todavía, alguien que se le acercara a conversar: bah! esto me huele a gato encerrado, pensó, si yo tengo tantas rarezas, soy feo de forma, pequeño, gordito, bueno es que con estos fríos, en fin, de personalidad uf! mal genio, llorón y a veces melancólico. Entonces de pronto vino lo peor se acerca lentamente y abraza al pobre y desconfiado pingüino, ningún grito salió de su boca, ruborizado, anonado, sin poder emitir ninguna palabra, miró sus manos, tan blancas como una paloma mensajera, tan cálidas como el abrazo cariñoso de su madre, lentamente se dejó convencer por la tibieza de sus alas, y el otro pingüino lo miró y lo cobijó con su ala las dos pequeñas alas se habían plegado; de pronto todo había cambiado, la vida del pinguinito se tornaba de colores diferentes, veía al mundo con otros ojos, veía el dulce rostro de aquel hermoso ser que lo alejaba del frío para entibiarlo con la calidez de sus alas, meses pasaron, juntos emprendieron un largo camino, para desaparecer de la oscuridad, siente el refugio de sus suaves y protectoras alas, no quiere soltar sus manos, no quiere escapar de su refugio, extrañamente a su lado podía mirar el rostro de la gente sin temor a ser visto, sin temor a que miraran su rostro triste y nostálgico, caían los cerezos a su alrededor, dejó escapar las mariposas de su pecho, ahora no cantaba con malicia, podía sentir la protección de sus alas, ese ángel caído lo ha protegido de las miradas de la gente, lo ha cobijado con su ala, ha sido la luz al final del túnel, me ha mostrado el verdadero rostro de mi máscara, no me ha escupido en este rostro maltrecho y demacrado, una leve sonrisa en sus labios que me hace evocar el suave perfume del cerezo, esperando por mi despertar queriendo abrazar a esta su soledad, que quiere regresar al inicio, que quiere volver a sus brazos, que desea junto a él seguir abrazado a su refugio, no temas yo no te dejaré caer, sigamos caminando en esta nuestra hermosa travesía...




Remenbranzas...



Nací hace 22 años en la ciudad de los perros, crecí junto a mis padres y hermano Claudio que actualmente tendría 23, en mi bautizo recuerda mi madre, me dieron pataletas, tiré mis calcetines con vuelito, mi gorrito también, viví entre la ternura y el cobijo de los cuidados de mis padres, recuerdo que de niña me gustaba arrancarme en la noche para ir a jugar con las demás niñas con las muñecas, sonreír siempre, abrazar con ternura, recuerdo que peleaba con mi hermano, típicas peleas de hermanos, recuerdo que siempre salía en las fotos con la boca sonriente y apretando fuertemente mis dientes, me gustaban los vestiditos que mi madre me ponía, como ha cambiado la moda en nuestra sociedad, recuerdo que me decían que tenían manitos de empanaditas, que ha una vecina le encantaban, cuando empezé a ir al colegio, la mayoría de mis compañeras no me agradaban, no me gustaban los hospitales, aún no me agradan, todavía me acuerdo que conocí a un sacerdote muy agradable, que me daba consejos y me regaló un cepillo de dientes de color amarillo de marca dento; como verán viví como una niña feliz, alegre sin problemas, como cualquier niño, pero tenían que llegar los 6 años ahí mi vida empezó a dar un vuelco repentino: mi madre, mi hermano nos encontrábamos en Playa Ancha, al bajarnos de la micro, mi hermano, tan hiperquinético que era bajó corriendo de la micro, mi mamá le gritaba que se devolviera, pero no hizo caso, cruzó corriendo la calle, luego un camión del gas lo atropelló, mi madre gritaba y lloraba, corriendo a su encuentro, él tirado en el suelo, ensangrentado, gente gritando desesperado, mi hermano ahí tirado y yo totalmente inerte, tiritaba, asustada, horriblemente aterrada, luego venía el horrible hospital, mi hermano hospitalizado, vendado entero, apenas le veía los ojos, me daba miedo la apariencia que tenía en ese momento, todo vendado, ojos oscuros, desolado, luego de todo esto, venía mi ida a Pto. Aysén, ya tenía 6 años, bueno recuerdo que viajé en el avión LanChile, me encantó toda la preocupación que tenían los encargados de Lan, como era tan niña y además viajaba sola, me dieron muchos cuidados, me dieron una especie de identificación de pasajero que viajaba solo, que llevaba colgado en mi cuello, me llevaron al avión, iba con mi pepón (muñeco con cara divertida y una gran sonrisa y muy grande) me senté junto a un caballero, me regalaron un maletín de color blanco con juegos, la comida de avión no es nada mala como algunos creen, las azafatas cuidaban mucho de mi, me gustó mucho viajar en avión, fue muy divertido, terminó el viaje, el avión al aeropuerto de Balmaceda, me encuentro con mi papá y con mis hermanas y tía, venían con unos vecinos en su auto, luego viene mi historia en Pto. Aysén, bueno llegué a los 6 años sin ningún cuestionamiento de lo que pasaba a mi alrededor, mi crecimiento fue bastante feliz por allá no sentía que nada me faltaba, me gustaba mucho el lugar donde vivía, otros olores, otros colores, tanto verde, tanta lluvia, tanto campo, tanta gente que hablaba "cantadito", que por cierto también se me pegó, niños con quien jugar a las muñecas, barbies, viendo dibujos animados, disfrutando de los días de frío junto a la chimenea, conociendo de las maravillas del sur, siempre siendo una niña inocente, no decía garabatos, no conocía de los besos, del pololeo, sólo los niños me gustaban y ya, no me interesaba mucho que me tomaran atención, sólo quería jugar con mis amigas, comer nalca con sal, comer manjar, jugar en la leñera, no comerme los porotos ni las centollas, más de una hora intentando comerme esos mariscos que no me apetecían, teniendo que irme a comer a la leñera, porque no me comía los porotos, cuando me portaba mal, mi papá nos enviaba para fuera aunque estuviera en pijama, me daba mucha vergüenza me veían todos mis amigos, no me dejaban esconderme en la leñera, pero igual a veces me arrancaba, se me olvidaba mi hermano también viajó después, cuando llegó estaba muy cambiado, su rostro tenía una mirada diferente, mi hermano querido quedó con epilepsia, no creía lo que veía era tan raro todo, pero él estaba conmigo, eso era lo que importaba, recuerdo que tenía varias amigas, lo pasaba muy bien con ellas, tenía mi colegio a una cuadra de mi casa, inclusive había una niña que vivían frente al colegio, me encantaba mi colegio, siempre fui muy participativa y muy sociable, estuve en folclore, en basquetball, en ballet, en gimnasia rítmica; sí era gordita y mi profesora de ballet siempre me lo hacía notar, no me tomaba mucho en cuenta en ballet, pero me gustaba participar aunque fuera desde lejos, me gustaba ver a las bailarinas que usaban zapatillas de ballet en punta era increíble como se podían dar una vuelta con esos zapatitos, recuerdo que en una de mis actividades, estábamos en época de alianzas, se me ocurrió jugar basquetball cuando la cancha del gimnasio estaba un poco deteriorado, por hacer una mala maniobra choqué con una niña mucho más gordita que yo, y me di el tremendo porrazo, por esquivar una poza que había en medio de la cancha, terminé con un mes con un lindo yeso en mi brazo derecho, igual era divertido tenerlo, todos me atendían, se reían en el colegio, porque como era de la brigada me veía extraña con semejante cosa en mi brazo, para bailar era un lío, y peor en la noche porque me picaba el famoso yeso, tenía que usar una pajita de esas para las jugos en caja, era lo más molesto de estar con ese yeso, en mi estadía en el colegio, me gustaba pegarles con mi super coscacho a los que hacían desorden y los salía persiguiendo por todos los pasillos, nunca fui buena para los dibujos, ni los calambritos me salían bonitos, para que decir tocar la flauta, siempre me iba mal en eso, y para que decir las matemáticas, siempre he sido un cero a la izquierda para esa materia, viví 6 hermosos años en Pto. Aysén, de mi niñez no me puedo quejar, pero algo me faltaba, bueno luego vino la venida a esta ciudad, Viña del Mar, mi juventud no fue tan entretenida, ni tan apacible como yo quería, empezé a crecer en soledad, con depresión, burlas de la gente, desenfado familiar, todo era oscuro para mí, lo que tenía en Aysén se había perdido, mi niñez la anhelaba, mi vida estaba extrañamente modificada, no quería ir al colegio, mis compañeros me molestaban demasiado, me tratataban como si fuera tonta, esto sucedia a lo largo de mi etapa escolar, aún recuerdo con tristeza esa etapa de mi vida, que puedo asegurar que ha influido mucho en mi personalidad, por no querer aceptarme y haber tenido una fuerte depresión sólo por el hecho que no me quería; todo esto me hizo añorar a mi Aysén, haya no había pasado por estas cosas, mis compañeros sí me aceptaban. Cuando volví a Valparaíso, tanto tiempo que estuve separada con mi madre, y me era imposible aceptarla, no era cercana con ella, ni con mi hermana menor, gracias a Dios eso ha ido cambiando con el tiempo; pero no podía ser sociable, me cerraba en mi mundo, no quería que me conocieran, tenía miedo a que no me aceptaran, me aislaba de todo y de todos, de ser una niña tierna, cariñosa pasé a ser alguien depresivo, triste, perseguido, mal genio, cambios que no podía creer, caía al vacío eterno, me escondía de la gente, iendo a psicólogos, llorando en solitario, creyendo que nunca podría regresar a mi esencia, con el desprecio de mis desilusiones, con la ausencia de una buena autoestima, cayendo de a poco, queriendo volver a mi niñez, queriendo volver a mi querido Aysén, pero mis gustos de pequeña seguían intactos: basquetball, animalitos, ayudar, creció mi gusto por el derecho, las ciencias sociales, mi lado humanista se hizo notar, y empezé a tomarle el gusto a la escritura, me empezó a agradar el sonido del piano y el suave violín, empezé a escuchar la música, a sentir los sonidos a través del sufirimiento o alegría que me acontesía, a darme cuenta que no canto tan mal, a empezar a observar demasiado lo que me rodeaba y analizar el comportamiento humano, aún no le puedo tomar la mano a las matemáticas, sigo siendo una joven queriendo volver a los 11 años, y como olvidar mi gusto por la animación japonesa, añorando todo lo relacionado con cosas infantiles, con jugar, con hacer sonreír a los demás, con querer demostrar que puedo ser más que una niña que muestra su máscara triste, que de verdad puedo volar, maravillándome con las bondades y bellezas de esta vida, y dándome cuenta que mi esencia nunca se fue, siempre ha estado ahí, y como olvidarme de que mi vida se a tornado azul pues entre tanta oscuridad que hubo en un período de mi vida, apareció mi otra ala; pero ahora me pregunto, ¿volveré al inicio de mi esencia o simplemente me quedaré viviendo de los recuerdos?

martes, 8 de mayo de 2007

La persona para Kokoro-chan...



Un ángel bailaba en la oscuridad, escondido en su falsa soledad, con su ala demacrada, con su máscara cayéndose a pedazos, sólo pensaba en su agonía en su tristeza, en que en ningún lugar aparecería ese otro ser que lo hiciera despertar, que lo hiciera salir de su encierro, que lo hiciera soltar sus cadenas, creí que era parte ya de un despojo de ser humano que estaba destinado a caminar sin rumbo fijo, que sólo podía sentirse como una mariposa que revoloteaba sin rumbo fijo e intentaba mostrar parte de su belleza al que quisiera mirarla, mi oportunidad en este mundo estaba perdida, mis alas ya no soportaban tanto dolor, sólo quería morir en los brazos de un ángel caído, pero ella siempre se conformó con sólo mirar...
¿Cuántas veces mi alma deambuló por las calles buscando un refugio?, buscando un poco de humanidad, ¿cuántas veces quize proteger a ese ángel con mi ala demacrada?, nunca nadie quizo recibirla, nunca nadie quizo mirar mi rostro demacrado, mis lágrimas caían sobre mis alas marchitas, mi soledad me protegia de sus miradas, siempre me pregunté por mi apariencia, por mis miedos, ¿por qué no era como ellos?, pero siempre sentí el perfume de los cerezos a mi alrededor, el deleite de su frescura, me dejaba seducir por el viento, por las pequeñezes de este mundo; siempre hubo escondido en mí interior un poco de color, soy como ustedes, persigo cerezos entre la tempestad, busco el refugio de tus alas en la oscuridad, me dejo seducir por esas alas olvidadas...
Mi extraña vida se ha tornado azul, se ha llenado de la frescura de los pétalos del cerezo, siento que mi ala demacrada se vuelve cada día más blanca, que en mi máscara se dibuja una leve sonrisa, que puedo ver a través de tu rostro, que siento la tibiesa de tu ala, que nuestras alas se elevan como las de un fénix triunfante que siento que puedo volar contigo que tú eres mi otra ala que podemos caminar juntos, que nuestras almas se confunden con la tibiesa de nuestros labios, que no quiero soltar tus manos, que puedo sentir la protección de tus alas, que quiero ser tu refugio, que quiero ser tu esperanza, que no te dejaré solo, y no te dejaré caer, que mi otra ala te cobijará y protegerá, que nuestra luz brillará entre tanta tempestad y que juntos volaremos como dos ángeles que sueltan sus cadenas y que ya no le temen a mirar la luz y que juntos por fin pueden volar...

Unas alas olvidadas...



¿Y qué más hubo en el cielo?, ¿quién era el que añoraba tu despertar?, un niño miraba con dulzura el triste caminar de un hombre que buscaba el espejo de su destino entre la multitud. ¿Podré despertar?


Hubo pájaros volando a su alrededor. Alguien tocaba un piano sonriendo y mirándote fijamente ¿fue un sueño? Preguntó, sólo que fue algo tan inesperado

Te vi entre el murmullo, ¿qué haces aquí?, no te esperaba, no creí que me volvieras a mirar, gracias por hacerme sonreír otra vez, un ángel equivocado está tocando una melodía triste y placentera, los rayos del sol reflejan el brillo de sus hermosas alas, se extienden como un fénix triunfante


Un payaso triste y solitario se ríe de su propia soledad, te muestra su alma su refugio, es como una alegre tonada de un payaso en su actuación, tu la ves con asombro, no escuchas la melodía, es tan absurda como su despertar, te muestro mi máscara, que me ha acompañado desde mi niñez, miras mi rostro, no hay nada que ver, todo se lo robo mi falsa personalidad, ya no queda nada, las mentiras, verdadero rostro he intentado mostrarte mi cara, pero ni siquiera yo sé como soy, no me reconozco, tomo rostros de cualquiera.

Máscaras se confunden con nuestro palpitar, alas caen lentamente, soy como un niño sin alas que busca el cobijo de ese ángel caído que pueda ayudarlo a morir, el pájaro había volado y estaba sola, así debía ser…

Gritaba con desesperación, era un grito que venía de unas alas marchitas que caían con cada lágrima, con cada grito de ayuda que te pedía una mirada, el hombre miraba con extrañeza su destino, quiero seguir caminando pero ¿llegaré hacia ti?, preguntaba aún no lo sé creo que hay alguien ahí sentado en una sillita, puedes escucharlo, siempre está cantando, ahora canta con maldad, no quiero oírla pero es inevitable, siempre está ahí, no puedo soltarla, mírala tan demacrada, me necesita y yo la necesito a ella, ojalá este ángel caído me escuche y sienta mi canto como yo siento el suyo.

Esto lo hago por ti, le respondió con una leve máscara en su rostro, estaba tan absorbido por sus mentiras, que de su boca sólo salió un grito ahogado, algún día despertaremos y sonreiremos por fin, sin mirarnos con desprecio ni con extrañeza, solo eso una leve sonrisa en su rostro, y una mirada nostálgica que te decía sólo adiós…

lunes, 7 de mayo de 2007

Tu cercanía...




Que queda ya para decirte cuando ya he dicho todo,
si mis palabras no te alcanzan y tus manos están vacías y ya son inalcanzables para mí,
en el abismo sin sentido, en esta agonía que me produce tu cercanía,
en la locura de mi ciega soledad, sigo esperando que me puedas mirar,
sigo esperando por los dos, porque al final estaremos los dos...
Podría gritar, podría llorar y tu no me escucharías, y mis alas son tan débiles para alcanzarte
y no existo para tí.
Quisiera tenerte entre mis brazos quisiera sentir tu cercanía,
no me olvides gritaba no me olvides! soy como tú, por favor no me ignores,
no puedo seguir esperándote no tan cerca de tí,
estoy perdido en esta caída al vacío eterno,
pero debo regresar, debo aceptar que nunca me mirarás,
no estoy seguro de qué pueda pasar,
sólo sé que aún siento la protección de tus alas, aún puedo verte sonreír.
Sin embargo, sé que debo abandonar este camino, sé que debo dejarte volar,
pero mis alas siguen atadas a tí...

En esta dulce oscuridad que me separa de tu mirada de tus alas ,
la nostalgia se apodera de mi mente, tu mirada que no quiere alejarse de este túnel,
yo ya no puedo seguir cantando, no puedo seguir mirándote desde lejos
tu sombra se aleja poco a poco de mi lado, nunca sabrás lo que sentía,
sólo quisiera despertar y soltar estas cadenas que me unen a tí...
Hay un niño sentado frente a un piano llenos de pétalos cerezos gritando desesperado
¿por qué no lo quieres mirar?
¿por qué mi alma no se contenta con haberte perdido?,
¿será mi ciega soledad la causa de que esté atada a estas dulces cadenas que me unen a tí?
o de ¿verdad serás mi otra ala?, eso no sería nada bueno...

Y lo que ví fue humanidad, y lo que ví fue estupidez,
aunque ya no seas la utopía que creé, aún sigues en mi aún y sigo viendo por tí,
tus lúgubres alas se confunden en mi mente como una fría tarde de invierno,
no busco estar a tu lado, sólo espero una oportunidad, una oportunidad para los dos,
quizás seas unos de los tantos falsos sentimientos que ha formado mi ciega soledad,
ahora aquel que creí que era el ángel caído nisiquiera quiere mirar mi rostro,
no sé si pueda seguir creyendo que encontraré a ese alguien que me haga despertar,
no sé si pueda seguir en mi lúgubre oscuridad, no sé si pueda seguir pensando que habrá otra oportunidad…