
En los momentos de soledad, ella era una niña tímida, algo lejana, distante, con miedo a acercarse a los demás, con temor al sufrimiento, con temor a que no quisieran ver su máscara, siempre atrás, siempre observando desde el otro lado, desde la oscuridad, desde su lejanía...
Ella siempre tuvo una cuota de alegría, un aprecio y valor por lo bello de la vida, nunca perdió esa luz que la acompañó siempre en su soledad...
Porque uno aprende de sus caídas, porque uno aprende a sonreír sin necesidad de cambiar todo su aspecto, toda su personalidad, siente que han pasado mil años, siente que la vida que ha tenido, es sólo un paso, es sólo una estrella fugaz, una luz fulminante, un dulce aleteo de colibrí...
Han habido tantos cambios en su existencia, tantas personas conocidas y por conocer, tantas vivencias, tanto que contar, tanto que conocer, tanto que vivir, un ángel a su lado con su ala juntos volando sin temor a los demás, sin temor al que dirán, sin temor a ser vistos, cuantas personas han pasado por su alrededor, que aquellos que la hicieron llorar y gritar en soledad, no tiene nada que reprocharles, es más si no fuera por ellos no hubiera aprendido el verdadero significado de la soledad, del sufrimiento, no hubiera aprendido a volar y a darse cuenta de que todos merecemos un lugar en este mundo, que todo es luz y no siempre oscuridad, que los estados de ánimo son así, que la vida sigue, y siempre habrá alguien en quien contar, en quien creer, en quien confiar ¿por qué tan positiva se preguntarán?, las cosas han cambiado, la vida siempre ha sido jovial y ella no se percataba de eso, haz vivido tanto como para contarlo, recuerdos que llegan a su mente, su niñez anhelada, sus fotos con una tímidez sobrecogedora, la carita de una niña triste, algo descuidada, algo curiosa por aprender, algo inquietante, algo fugaz, pero siempre brillando, siempre queriendo avanzar, siempre observando y ahora queriendo participar de los logros de los demás, de las alegrías, de las fatalidades, quiere acompañarlos, quiere acercarse a vuestro lado, quiere volar junto a ustedes, sin miedo al rechazo, sin miedo a la tristeza...
Ha visto la vida de mil colores, ha recorrido las bellezas de este mundo, se ha maravillado con un niño sonriente junto a su madre, un perrito moviéndo su cola, unos amantes besándose en una plaza, escondidos en lo más recondito de su amor, una paloma inquieta picoteando en aquel apartamento, una niña cruzando rapidamente la calle, unos jóvenes corriendo sin cesar para llegar pronto a casa, un joven vendiendo artilugios, una abuelita sentada a su lado sonriendo dulcemente, un chofer algo alborotado recibiendo con dulzura a los pasajeros, una niña jugando con sus amigas, un bebé haciendo pucheros, un hombre jovial tocando con sus intrumentos en plena calle Valparaíso, una mariposa posada en un árbol, un cerezo que ha florecido, un hombre corriendo despavorido, un niño jugando en una plaza, un pájaro cantando y revoloteando en un árbol, con el sonido del piano, del violín, la sonrisa de aquel hombre tirado en plena calle, con el suave aroma de las flores, con aquel abuelo que dormía plácidamente en una plaza, con aquella pareja que deambulaba en aquel restaurant, con los jóvenes que cantaban en la iglesia; en fin, porque hay tantas cosas bellas en este mundo, tantas cosas que pueden parecer pequeñas pero a sus ojos le parecen como cerezos a su alredor, sonríe cuando pasa por la calle jugueteando en la pasarela, disfruta de la sonrisa de la gente, de la cotidianeidad; ¿por qué están bello asombrarse de lo que pasa cada día?, una fotografía que muestra algo tan simple como un abuelito sonriente ¿por qué nos parece tan bello? ¿por qué nos impresiona tanto lo cotidiano? eso es lo bonito de todo esto, aprender a apreciar las bondades de este mundo, aprender a ver más allá, aprender a disfrutar y sobrecojerse de cosas tan simples como un niño jugando con su globo, como una rosa que florece en el camino, como un hombre regando un jardín, como un colibrí cantando en el atardecer, como una hoja que cae sigilosamente, con el suave movimiento de una palmera, con esos niños que esperan el tren, con esas mujeres trabajando en un almacén...
Se siente como una Amélie Poulain, disfrutando de la imaginación, disfrutando de esa tarde de verano, disfrutando de cuando jugaba con el pegamento entre sus dedos, disfrutando de aquellas tardes con sus padres, disfrutando de cuando escuchaba el sonido del río en aquel estanque, disfrutando de cuando vio a aquel niño junto a ella, queriendo ayudar, escribir, cantar, reír o simplemente jugar, y disfrutar de las pequeñas y hermosas cosas de este mundo, entregando sin esperar nada a cambio; no olvida eso, no olvida que la vida es tan hermosa, que hay que aprovechar lo que nos ha brindado al máximo, hay que sentir, hay que salir de nuestro encierro y simplemente brillar, simplemente vivir y simplemente disfrutar de esta vida, las caídas enseñan tanto, ya no quiere seguir mirando con tristeza el pasado, la vida pasa tan rápido, no quiere quedarse atrás, agradece las cosas del pasado, le han enseñado tanto, el sufrimiento es así, lo importante es aprender cada día a sobrellevar nuestros problemas, nuestras inquietudes, porque la vida no gira en torno a lo que pasó o a lo que pudo ser, lo importante es vivir el ahora, seguir siempre adelante; porque ese es su destino vivir por y para los demás, ayudar, quererse así misma, aceptar lo que la vida le ha dado, simplemente vivir en armonía con los demás, aprender a aceptar sus defectos y virtudes, no pensar en el qué dirán, porque en este mundo no hay nadie superior o inferior, todos tenemos derecho a ser partícipes de los logros y fracasos de los demás, podemos ser más simples, más generosos, podemos mirar nuestros rostros , sin pensar o decir algo que pueda herir, bueno eso muchas veces puede pasar, si se cree que se tiene algún defecto que no es de su agrado, cambiar, pero nunca dejar que lo pasen a llevar; eso es lo importante aprender de los demás y aprender a apreciar lo simple y bello de este mundo y ella se pregunta: ¿qué nos depara nuestro fabuloso destino?

2 comentarios:
Soy como un cuarto vacío,
solo, triste y muy oscuro...
Vaya...lo bueno de un cuarto vacío es que cumple con el principal requisito para llenarse de vida: Tener espacio disponible
03 julio 23:09
Han habido tantos cambios en su existencia,
porque la vida no gira en torno a lo que pasó o a lo que pudo ser, lo importante es vivir el ahora, seguir siempre adelante
Era como un cuarto vacío,
solo, triste y muy oscuro...
Y yo también me pregunto...
¿Qué nos depara nuestro fabuloso destino?
Publicar un comentario