lunes, 24 de septiembre de 2007

A Marcel Marceau



Con sus manos inspiró a muchos a volar, a imaginar
a iniciarse en el arte del silencio
a seguir sus pasos del silencio, con su rostro pintado de blanco con un sombrero algo maltrecho empezo a abarcar las emociones humanas dando vida a diferentes personajes que nos transportaban a otro mundo, donde no había ruido, pero si habían sentimientos transmitidos por esas manos en movimiento por esos pies que parecían que volaban, por esa sonrisa simple y noble de un artista.

Con sus pasos como flotando me recuerda al hombre cuando pisó la luna y a esa película tan recordada como lo es cantando bajo la lluvia.

Con su mirada algo triste y a la vez cálida nos transportó a su mundo, a su atmósfera silenciosa, a sus pasos sigilosos, al movimiento de sus manos que nos hacían perdernos en un hermoso ir y venir del movimiento, lleno de emociones, lleno de sensaciones que nos motivan a imaginar infinidades de cosas, un pájaro alimentándose, por ejemplo, un hombre triste caminando por las calles de Francia, un hombre alegre maravillándose por las bondades de la vida, una flor marchita que lo acompañaba en su querido personaje Bip, superando el paso del tiempo, superando a los que dicen que la edad importa, él supero todas las espectativas, una simple caminata, sus manos en movimiento, se convirtieron en deleite para nuestra vista, momentos de tranquilidad, de emociones tan cautivantes, ahora quizá está caminando en la luna...


La gran figura del mimo francés afirmaba que "la palabra no es necesaria para expresar lo que se siente en el corazón".

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